Tincho ... (07.03.2016 18:50)
Deberian arreglar el telefono, es imposible comunicarse con el instituto.
Daiana Diaz (16.02.2016 19:34)
No puedo calificar el Liceo porque nunca fui. Pero desde hace días estoy intentando comunicarme para averiguar sobre los planes de estudios y el teléfono anda mal. Te atiende una contestadora y luego queda sin línea. Es imposible comunicarse. ARREGLEN ESO POR FAVOR!
silvana medina (12.08.2013 20:36)
hola buenas tardes una pregunta tiene los 3 años em 1 que tengo q presentar para anote en el liceo gracias silvana medina
Herminia Benavídez (28.05.2013 10:23)
Relato de situación REAL que viví y escribí en junio 2006
SARA EN LA BIBLIOTECA del LICEO MIRANDA
Junio... el invierno está a un giro de cabeza. El frío corta el aire y nuestra respiración.
Van a ser las 11.30 de la noche... ya finalicé mi labor en la biblioteca del Liceo Miranda.
_Sara... Sarita... apúrate... pierdo el ómnibus...
_Ya... ya va Sra. Herminia
Mi pensamiento dice: "nada de Sra. Herminia... Herminia, a secas... como todos los estudiantes"
Pero... debo callar, ese "señora" es la barrera con la que Sara, guarda distancia entre nosotras.
_Sara...Sarita, dale, pierdo el ómnibus...
_Ya, ya va Sra. Herminia
Sara mueve una mano, levanta un pie, le hace cosquillas a un bulto y recuerda
¡¡¡que debe anotar otro dato del libro que acaba de cerrar!!!
Estoy a punto de repetir _Sara... Sarita... apúrate... pierdo el ómnibus...
Entonces... detengo mi mirada en ella... y siento que el corazón se me estira y golpea en el piso...
Toda su ropa fue negra... fue... ¿cuánto tiempo atrás?... ahora sólo es el recuerdo de ese negro...
Un gorro de lana ¿negro?, que le cubre hasta los ojos, un pantalón negro que en sus piernas tiene agregado algo que no acabo de definir...
Una mano envuelta en un repasador que no fue negro, pero que ahora lo es y que cumple también la misión de actuar de pañuelo de mano.
Sobre la mesa, ha depositado su saco raído, el mismo por el cual en muchas ocasiones le he dicho:
"Sara, anda a buscar el saco que dejaste sobre la escalera; alguien te lo puede robar..."
Sus bultos pequeños, junto a ella... los grandes... desperdigados por el Instituto.
_Sara... Sarita... apura... pierdo el ómnibus... No, esto no lo he dicho...
me he quedado sintiendo el frío sobre mi piel y en lo profundo de mis huesos...
Pierdo el ómnibus para llegar rápido a mi casa... yo estoy apurada...
Sara, no lo está... aprisiona cada instante apretándolo en esa mano cubierta con el repasador...
Sara no puede tener apuro... se encuentra bajo un techo... ¿cuál será el techo que la espera al salir?, ¿lo habrá?
Yo abro la biblioteca a las 7pm, mis compañeras me dicen que Sara está llegando a las 5pm y que constantemente pregunta por "la Sra. Herminia"... la calle, cada vez está más fría...
Me contaron que el otro día la encontraron durmiendo en el suelo de uno de los baños...
¿Alguien la habrá arrancado de ese sueño?... sí, unas jovencitas que salieron dando gritos...
Los estudiantes con los cuales trabajo directamente, ya asumieron que Sara es una persona que desea estudiar (la asignatura Química), y que también tiene sus derechos.
Los primeros días, recibí miradas interrogativas... las ignoré... ahora, Sara es otra persona que concurre a estudiar en la Biblioteca.
Días pasados, Sara recorrió las estanterías recogiendo libros, para llevarlos a su mesa... no me pareció apropiado... pero no tuve corazón para privarla del placer de tener muchos libros aprisionados junto a su pecho...
En el transcurso de estos meses, Sara ha pasado a ser, otra persona más en el Instituto. Habla, pero no conversa... ve, pero no mira... sus ojos sólo son para "sus amados libros", lo único que me ha dicho es que quiere cumplir la promesa que le hizo a su madre: "estudiar"
... ¿Qué edad tiene Sara?, lo ignoro y soy incapaz de calcularla... ¿50?... ¿vive en la calle como da la impresión?...nadie lo sabe...
En el Instituto tienen registrados los datos que da su documento de identidad... yo no he querido recurrir a él... Para mí... Sara es Sara... como tantos otros estudiantes que son Fernando... Carlos... Marisa... Sofía...
_Sara...Sarita, dale, pierdo el ómnibus...
_Ya, ya va Sra. Herminia
Y... mi corazón susurra: Sara, Sara ¿que techo te protegerá?, ¿en qué almohada reposará tu cabeza?